Introducción

La sanantonada es, junto con el Carnaval, una de las manifestaciones festivas populares más extendidas por todo el continente europeo, siendo nuestro país el que más celebraciones recoge y donde con mayor grado de variedad y belleza representa, tanto por ser una nación eminentemente agrícola, como por haberse dado la mecanización del campo en época tardía; y tan tarde, que la mayoría de las gentes actuales del medio rural han participado en estas fiestas (enemiga natural de las modernas maquinarias), siguen participando o, al menos, tienen fresco su recuerdo.

Dentro de este panorama, la provincia de Cuenca, agrícola por excelencia, no muy considerada en los tímidos procesos de modernización del campo en las décadas pasadas, ha conservado en la mayoría de sus pueblos esta muestra religioso-festiva, en algunos casos con unas peculiaridades tan notables y sorprendentes, tan desconocidas y a punto de desaparecer para siempre, como las que tienen lugar en la villa manchega de Campillo de Altobuey.


Muchos y notables estudiosos han prestado atención a la santonada española, cuyos rasgos generales y significación están recogidos en abundantes publicaciones, unas con mayor fortuna que otras e incluso con algunos años ya. En nuestra provincia está por hacer el estudio de la fiesta y sería conveniente llevarlo a cabo comenzando por una descripción puntual y detallada de las que aún se celebran o de las que todavía podemos encontrar personas que guarden memoria de ella. Esta investigación permitiría una visión de conjunto en el futuro y un establecimiento de posibles relaciones (si hubiere lugar a ello) entre los distintos pueblos y comarcas, hasta integrarlo todo en estudios más amplios, de ámbito de Comunidad Autónoma e incluso de todo el país.


Algo se ha hecho ya en Castilla-La Mancha en el tema de las fiestas populares, pero del todo insuficiente, por lo escueto y en aras de atención a una comunidad autónoma tan extensa como rica en manifestaciones. Por ello proponemos estos estudios pormenorizados que contribuirían a llenar las lagunas existentes en el terreno de la etnología provincial y a completar la historia de las mentalidades, la historia de nuestros ancestros, su manera de comportarse en el terreno religioso, lúdico y social.

 

 

Descripción de la fiesta en la actualidad

Para situar el tema mediante una rápida visión a vuelapluma, podemos comenzar por el final de la fiesta, como forma de enlazar la de un año con la del siguietne, señalando que el último acto de la celebración es la "Cogida de los cargos", en la que cuatro personas se comprometen públicamente a ocuparse de la fiesta en el años venidero.

Los cargos son cuatro, representados por una suerte de insignias peculiares, el bastón, el husillo grande, el husillo pequeño, y la bandera, a cuyas expensas se repartirá en la fiesta, por cada uno de ellos, un "puñao" compuesto por una mezcla de cañamones tostados, garbanzos torrados y algunas nueces y almendras, regado con largos tragos de vino de la localidad.


Quienes "se han quedado" o "han cogido" los cargos, es decir, los sanantoneros, comienzan la fiesta tres días antes de la del Santo, el 14 de Enero, marchando al monte en una partida de caza con la intención de procurarse liebres y conejos (o lo que cayera) para consumir en los días de fiesta.


El día de caza, al atardecer, los santoneros, sus familiares y amigos que salieron de caza, eran esperados a las afueras de la población por los niños y mozalbetes provistos de una vara de sabina, así como por las mujeres de la familia, amistades y una pareja de músicos que tocan el clarinete y el tambor.


Desde allí y en bulliciosa comitiva, se dirigen todos al Ayuntamiento de la villa en medio de músicas y bailes para ser recibidos por las autoridades locales en la Sala de Actos donde se les obsequiaba con vino o zurra y algún fruto seco para picar, a la vez que se producía un improvisado baile.


Hasta aquí la parte de la fiesta que podemos llamar "ir a esperar la pita".


A la mañana siguiente comenzaba una cuestación por el pueblo; los sanantoneros, acompañados por "la pita" (la música) y la canalla menuda recorrían los domicilios de sus convecinos solicitando una ayuda económica con el fin de sufragar la fiesta. Es el "salir a pedir".


La víspera de San Antón, el día 16 de Enero por la noche, tienen lugar el "Rito del fuego", la "quema de lumbres", hogueras en las que se quemaba la leña que los agricultores habían traído al efecto. Normalmente el Ayuntamiento encargaba un buen montón para la Plaza y los diversos particulares hacían lo propio en las puertas de sus casas o en las confluencias de las calles. Todo ello voluntariamente. Y antes de apagarse se saltaba sobre ellas en el momento que la valentía de cada uno o la potencia de las llamas y brasas lo permitía.


El día 17, día de San Antón, por la mañana se realizaba una función religiosa consistente en una misa y procesión por las calles de la localidad con la imagen del santo, que era bailada al son de músicas profanas.


Ya por la mañana, se empezaba a dar las tres vueltas a la iglesia parroquial por las caballerías, sobre todo por parte de quienes no tenían pensado participar en la celebración de la tarde (el momento álgido de la fiestas) en que, "oficialmente" los equinos daban las tres vueltas a la iglesia reunidos a hora determinada en la plaza y hacerlo acompañados de la música, antes de marchar los jinetes a recoger los cuatro "puñaos", cada uno de ellos en un extremo de la población.


Finalizado el "puñao", todos los participantes, hombres y animales, se dirigían de nuevo a la plaza, donde tenían lugar la bendición de animales por parte del clero de la localidad y algunas carreras (sin competición) o cabriolas más o menos vistosas.


Después de la bendición de animales la fiesta se daba por terminda y únicamente restaba aquello con lo que hemos empezado esta somera descripción, la "cogida de cargos" para la fiesta del próximo año por cuatro personas dispuestas a ello.


Al domingo siguiente tenía lugar la fiesta menos del "sanantonillo", que ya no era pública, sino particular para los sanantoneros salientes, quienes se reunían en comidas privadas para acabar de consumir las viandas sobrantes y aclarar las cuentas pendientes.


Hasta aquí una descripción escueta y apresurada del desarrollo de la fiesta, hecha con la intención de facilitar la comprensión del análisis pormenorizado que le sigue a continuación.