La ermita de la Santísima Trinidad o del Padre Eterno, se encuentra enclavada en las afueras de Campillo, en la confluencia de los caminos que conducen a Motilla del Palancar y a El Peral. De nuevo una vía de comunicación importante se halla protegida y santificada por una construcción religiosa que actúa a modo de puerta sacra de la población. Es, junto con la ermita de San Roque la única que se conserva después de cuatro siglos. El Archivo Parroquial guarda un libro de cuentas manuscrito del siglo XVIII que no abunda en datos para conocer su historia, salvo los lógicos de tipo económico, pero por fortuna se ha conservado un trozo de pergamino cosido a una de sus solapas, cuyo contenido es de capital importancia para el conocimiento de la historia de ermita; su texto es el siguiente:

"Nos Don Cornelio por la gracia de Dios y de la Sª Sede Appea. obispo Limericens en el Reyno de Yrlanda a todos quantos esta nuestra carta vieren certificamos como en doce Días del mes de Octurbre de 1.589 años, exerciendo los actos pontificiales por autoridad de Don Juan Fernández Vadillo, obispo de Cuenca del Consejo del Rey nuestro Sr. Bendecimos la Hermita de la SSma. Trinidad de la villa de Campillo de Altaboy de la Diócesis de Cuenca que por ser verdad la firmamos de nuestro nombre y hicimos sellar con nuestro sello. Data en el Campillo día y año suso dicho"


Por tanto, si se bendijo el 12 de octubre de 1.589, y ateniéndonos al volumen de la fábrica del templo,, puede aventurarse como inicio de las obras los primeras años de la década, es decir, hacia 1.580-81, fechas por las que hay verdadera fiebre constructiva en Campillo en donde se están levantando, según vimos, la iglesia parroquial, esta ermita de la Trinidad, la de San Roque y la de Santa Ana, fundamentalmente, si no es que también alguna otra está en proceso de construcción, como pudiera ser las ermitas de San Miguel y Santa Quiteria. Padre Eterno

Es una ermita de una sola nave, de más de 26 metros de longitud. Preside el templo un retablo con pinturas de Hernando de Mayorga y Miguel Guijarro, artistas de la estela de Bartolomé Matarana, en el que destacan un panel con la Resurrección de Cristo, la tabla principal de la Santísima Trinidad, y un apostolado, desgraciadamente incompleto, pues sólo se conservan las tablas de ocho apóstoles.

Sin duda las preguntas obligadas son ¿como es posible que un pueblo como Campillo pudiera acometer a la vez o casi al mismo tiempo semejante tarea de construcción de templos? ¿quién o cómo se financiaron las obras?

Tratando de buscar una explicación a la ermita del Padre Eterno, hay que pensar que se ubica junto a dos arrabales de crecimiento de la villa El Coso y Cantarranas, y que en ellos se habían instalado numerosos alfareros que allí tenían sus obradores. Por tanto, bien pudo ser sufragada por alguna hermandad o cofradía a la que pertenecían estos profesionales del barro, que tenían a la Santísima Trinidad por patrona.


es es es es
1 es
2 3 4 es
5 es