iglesia

Ubicada en el centro de la población, se adorna con una esbelta torre castellana y dispuso de unos artesonados renacientes en sus tres naves, hoy no visibles por unas bóvedas dieciochescas que los ocultaron y de los que sólo se conserva un 50%, aproximadamente, de los mismos. Se trata de un notable edificio columnario de más de 60 metros de longitud, que estuvo adornado por numerosos retablos y en el que tenían su sede algunas cofradías y hermandades atendidas por el abundante clero diocesano (más de 20 sacerdotes).

Es una construcción de los siglos XVI-XVII, aunque se sigue actuando sobre ella en siglos posteriores. Las características arquitectónicas responden al tipo denominado Iglesias columnarias muy numerosas en esta región, cuyo prototipo parece ser la Iglesia de San Juan Bautista de Albacete. Su titular es el apóstol San Andrés, unIglesia patronazgo bien curioso, pues brilla por su ausencia: ni se le hacen fiestas, ni siquiera era festivo su día, ni ocurría nada especial; es más bien un santo patrón convidado de piedra, superado en entusiasmos fervorosos por santos como San Antón o San Roque. Pero así de peculiar es el comportamiento religioso humano. Además de apóstol, tenía su sede en la parroquia Santiago y Santa María, a quienes se dedicaban cada una de las naves laterales. Su localización centralizada convierte a la parroquial de San Andrés en el principal elemento de protección espiritual de la comunidad campillana, bajo cuya influencia se desarrolla la vida local. No es una iglesia orientada en el habitual eje Este-Oeste; la nave de la iglesia sigue una orientación sur en los pies y Norte en la cabecera; sin embargo, sí están orientados los accesos como manda la tradición: la puerta del Este es la del Bautismo y la del Oeste es la de la Confirmación.


Su planta es de tres naves, separadas por esbeltísimas columnas pétreas jónicas que conservan restos de policromía. En el siglo XVIII se rebaja la enorme altura de sus naves mediante la construcción de unas bóvedas, de lunetos al centro y de arista en las laterales, que taparon los artesonados renacentistas recorridos por una franja de relieve vegetal y guirnaldas y salpicados de estrellas octogonales en su composición. Mediante su Iglesiaadecuada restauración y facilitación de acceso a través de la torre-campanario se podría recuperar su aspecto primitivo. A la vez que se construyeron estas bóvedas barrocas, se abrió también en el crucero una cúpula en forma de media naranja al interior y octogonal al exterior, con vanos hoy tapiados, dando la sensación de que fue una intervención arquitectónica que nació algo defectuosa.Su intradós se decora con pinturas al fresco y alberga un curiosísimo programa iconográfico en cuyo centro reina Santa María, pero rodeada de los siete arcángeles, cuatro de ellos heterodoxos, como es sabido, no canónicos, prohibido su culto por la jerarquía eclesiástica. ¿Qué hizo posible que aquí en Campillo, en época tan tardía, se recuperara o recurriera a esta decoración arcangélica herética y en entredicho? Nada sabemos al respecto, y eso que hubo de pasar su aprobación por el obispado de Cuenca. Dispuso hasta la guerra Civil española de un hermosísimo retablo de estilo Renacimiento final, destruido lamentablemente y hoy conocido por alguna vetusta fotografía en blanco y negro que nos permite ver su grandeza y armonía en su adaptación al testero de la iglesia; se pueden ver varios cuerpos separados y sostenidos por columnas corintias, imágenes, pinturas, relieves, el calvario que corona el ático, la hornacina de la titular en saliente mirador bajo el cual se disponía un expositor transparente y especular, y a sus lados, dos en cada uno de ellos, las arquetas conteniendo las reliquias de los Santos Mártires.

Capilla

 

En el siglo XVIII, también, se abre y añade la única capilla de que dispone la iglesia,dedicada a San Antonio dePadua(hoy capilla sacramental y morada de la Patrona), la sacristía actual, el bello cancel de la entrada Este, el coro a los pies y el órgano (destruido en la guerra) con un casquete esférico sobre el mismo, decorado con pinturas quizá de los evangelistas (hoy tapadas por sucesivas capas de pintura, pero fáciles de recuperar).

Capilla