En el centro de la población, y muy próximo a la iglesia parroquial, se levanta en el siglo XVIII un hospital y una iglesia adosada al mismo, puesta bajo la advocación del Santísimo Cristo de Burgos. La documentación que de ella se conserva y que nos proporciona alguna información al respecto es un libro de cuentas que va desde 1.701 hasta 1.852, gracias a él sabemos que la fundación es mucho más antigua, quizá también del siglo XVI, y se hace mención a un anterior libro de cuentas y noticias desaparecido. Por lo tanto, estaríamos ante una modernización de un hospital que venía dispensando asistencia sanitaria y espiritual desde un siglo atrás y cuyo levantamiento se debió a la generosidad del párroco de entonces, don Antonio Sevilla Palomares, clérigo con fortuna personal.


La arquitectura interior de lo que fue centro sanitario está muy transformada en la actualidad y resulta irreconocible, sólo queda como elemento destacable su portada de acceso, con arco de medio punto bien dovelado y una cruz cajeada en la clave del mismo. La iglesia es de una nave, de veintitrés metros de longitud, recorrida por una cornisa, crucero poco marcado, cabecera rectangular y coro a los pies. El retablo mayor, y único, con hornacina rectangular central para albergar la imagen del Crucificado, es un magnífico ejemplo barroco, con estípites y columnas salomónicas a los lados, coronado por otra hornacina más pequeña que toca Cristo de Burgosla bóveda de la iglesia. En la predela se disponen a ambos lados del sagrario sendos medallones de San Carlos Borromeo y de San Felipe Neri. Sobre el crucero se abre una cúpula semiesférica, sin tambor, apoyada sobre pechinas, con decoración muy escueta y florón barroco al centro. La portada principal es de arco de medio punto con dovelado de sillares, enmarcada por pilastras y cornisa con dos bolas; al uso del sillar se recurre también en los vanos, esquinas y línea bajo el tejado. Sobre esta puerta de entrada se localiza una hornacina con Cristo pétreo de raigambre popular, rodeado de elementos anatómicos (corazón, mano, brazo, pechos, etc.) y hospitalarios (muletas, etc.), en una iconografía muy frecuente en las xilografías del siglo XVIII. La enmarcan unas pilastrillas y sobre ellas sendos pináculos entre los que una cartela rectangular muestra una inscripción de gran importancia para conocer su historia, que dice lo siguiente: "Esta casa se hizo siendo cura Dn. Ant.º Sevilla con limosnas de esta Villa. Año de 1.721"



En lo que fue el edificio hospitalario, en la esquina izquierda bajo la línea del tejado, puede leerse otra inscripción: "Año de 1.720". Por lo tanto, la cronología edificatoria parece estar muy clara, tanto para el hospital como para su iglesia, y se completa con una tercera inscripción en la nave del templo, convertido así en un edificio parlante, que dice: "El Ilustrísimo Señor D. Joseph Flores Osorio por la gracia de Dios Obispo de Cuenca concedió Quarenta días D verdadera indulgencia a los que visitaren esta Santa Iglesia rezando un credo por la exaltación D la Sª Fe Católica, extirpación D las heregías, paz entre los príncipes Chistianos, victoria contra infieles, y por los que están en pecado. Año D 1.744"



Si lo ponemos en relación con el hospicio existente en el convento agustino recoleto de Nuestra Señora de la Loma, dotado con dieciocho camas, no podemos dejar de pensar que es mucho hospital y mucho hospicio para una población como Campillo. Por lo tanto, nuevamente nos hemos de remitir al mundo del camino que ponía en contacto Madrid y la Meseta con Valencia y las numerosas gentes que por allí habrían de circular, y la condición de nudo triple de comunicaciones de Campillo, con la Corte, con Aragón y con Toledo.

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