La construcción del Convento se inició inmediatamente después de su fundación en 1.690. La obra se terminó en 1.712 y en las fiestas de la Natividad de la Virgen, en el mes de septiembre, de dicho año Virgentuvo lugar la dedicación de la Iglesia del Convento, locual fue un acontecimiento singular en lahistoria del pueblo. Afortunadamente disponemos de un valioso testimonio escrito relativo a estas "pomposas fiestas" (procedente de la Historia Generalde los Agustinos Recoletos (páginas 351-357).

Como sabemos, la historia de Campillo desde su fundación como poblado va unida a su devoción mariana, por lo que la celebración de la festividad de la Virgen de la Loma debió hacerse ya desde el siglo XIII. Esta devoción se enraizó en los diferentes estamentos sociales del pueblo y se ha mantenido a lo largo de la historia constituyendo un fenómeno religioso en donde la fe, la tradición, el sentimiento y lo meramente lúdico o festivo se entremezclan.He aquí el testimonio de las fiestas de dedicación de la iglesia del Convento, que tuvieron lugar en Septiembre de 1.712, iniciándose concretamente el martes 7 de septiembre, víspera de la Natividad de la Virgen y que continuaron hasta el domingo día 13...

 

Inaguración del Convento

"... y finalmente, se hizo la dedicación de la iglesia con la mayor grandeza y ostentación que se pudo, respecto del país, porque la tarde antecedente, que fue Víspera de la Natividad de Nuestra Señora de la Loma, a la hora de las doce se tocaron las campanas así en la parroquia como en las demás ermitas y con el alborozo de las campanas y sus estruendos, se movieron los corazones de los devotos de esta Villa para ir haciendo las funciones siguientes:


A la hora de las 3 de la tarde se tocó a Vísperas con toda solemnidad y habiendo cantádolas en la parroquia, se tocó inmediatamente a la procesión. Bajo dicha parroquia acompañada de la villa de cien hombres vestidos a lo militar que eran los obligados del Corpus, vestidos todos muy ricamente, con otros muchos forasteros, todos de gran clase, dos cajas de guerra y dulzainas, llegaron al convento y saliendo la Comunidad a recibir dicha procesión con toque de toque de campanas y disparada de muchos morteretes, se empezó inmediatamente con la bendición de la Iglesia, la cual hizo D. Antonio Sevilla, Cura propio desta Villa, a quien comtió esta función el Sr. D. Miguel del Amo, Obispo de Cuenca, que por hallarse en la ocasión indispuesto no vino personalmente como lo tenía prometido. Acabada esta función los señores eclesiásticos que fueron muchos los que asistieron a esta función, pues no sólo los de esta Villa, sino otros muchos forasteros acudieron gustosos por gozar de lo sonoro de la música que se compuso de sujetos de Requena y de la Motilla, todos muy diestros en su facultad. Acabadas las Vísperas entraron todos a tomar un refresco, el cual se administró en la sacristía con diversidad de dulces y bebidas; hizose señal para la procesión, la cual se ordenó con mucha devoción y grandeza, pues delante iban disparando muchos cohetes voladores con otras muchas figuras de pólvora. Salieron primero todos los obligados del Corpues con sus dos cajas o tambores de guerra y una dulzaina, se siguieron después todos los estandartes de las hermandades y cofradías de esta Villa, inmediatamente iban las imágenes de Santa Rita, San Guillermo, San Nicolás, San Cristóbal, Nuestra Señora de los Ángeles, el Niño Napolitano y Nuestra Señora de la Loma, todas ricamente vestidas, porque las personas quienes se les hizo el encargo del adorno de dichas imágenes procuraron esmerarse en tanto grado que andaban a porfía, buscando joyas preciosas cadenas de oro y otros muchos adornos para sacar cada una su imagen más lúcida que la otra. Logróseles sus buenos deseos porque salieron todas a las mil maravillas. Hízose para esta ocasión un vestido de tela más rica que se halló en Valencia par Nuestra Señora de la Loma, el cual tuvo de costa ciento y veinte Reales de a ocho. Con cada Imagen iban cuatro hombres de los más principales con cuatro hachas grandes, y con la de Nuestra Señora de la Loma, doce. La comunidad (que en la ocasión se juntaron treinta Religiosos) que con las de las demás Órdenes, llegaron a cincuenta, llevaba velas de a libra, la Clerecía iba tan lúcida, que los desta Villa y forasteros llegaron a sesenta y cuatro, todos con velas de a libra, que admirándose de ver tantos eclesiásticos así seculares como Religiosos, daban gozosos infinitas gracias a María Santísima de que sin ser convidados concurriesen a tan solemne función.

Finalmente, los señores de la villa, no faltando los señores alcaldes a la regalía de sus lugares, dieron entrada a muchas personas 'de autoridad, como fueron el Marqués de Maenza, los Corregidores de Alarcón, Incesta y Requena con otros muchos. Caballeros conocidos par tales en este país, a los cuales todos, que fueron hasta cuarenta y cuatro, se les dieron hache- tas blancas para que fuese con más lucimiento toda la función. Fueron caminando hasta la placeta del Liso donde se detuvieron y haciendo dos filas los soldados dieron entrada a todo lo restante de la procesión hasta que llegó María Santísima y poniéndola sobre una muy adornada mesa, haciendo lo mismo con todas las demás Imágenes, hicieron mansión en dicha placeta los soldados disparando los mosquetes y el Alférez corriendo la bandera con mucho aire y bizarría, hicieron la salva a la mejor aurora. Entró la danza e hizo todas sus habilidades de que se alegró mucho la gente forastera, porque echaron el resto en esta función; la música cantó unas villancicos, e inmediatamente corriendo unas cortinas se apareció un tablado majestuosarnente adornado donde se representó un acto hecho a propósito de la función.


Prosiguió, pues, la procesión por las calles acostumbradas, las cuales estaban ricamente adornadas, unas con-tafetanes y otras con paños de corte. Llegaron a la parroquia donde a la puerta tenían prevenidos los morteretes y al llegar la Santa Imagen a entrar por el pórtico dispararon dichos morteretes y los soldados los mosquetes dando a entender el gozo que tenían en servir a tal Señora.Toda esta función hasta poner la Santa Imagen y las demás en la iglesia, corrió por cuenta de la comunidad, como la prevención de olores y perfumes " para las procesiones como para la iglesia; llegó la hora de las nueve de la noche, y los comisarios que nombraron los dos cabildos eclesiásticos y secular, por cuya cuenta corrió la función de¡ día siguiente, que fueron el Licenciado D. Julio Cano, Clérigo Presbítero Capellán, D. Fernando Nieto, fundador de este Convento, y D. Asensio Escribano y Gabaldón, Abogado de los Reales Consejos, y Familiar del Santo Oficio, mandaron empavesar las ventanas de la Plaza Nueva, poner muchas luminarias, echaron bando para que todos los vecinos pusiesen luminarias a las puertas de sus casas, lo cual hicieron todos gustosamente, mandaron hacer señal con las campanas y dar principio a la fiesta de la pólvora, la cual fué tan vistosa, que a todos admiró la diferencia - de cohetes, montantes, toros, y castillos, que competían con lo alto de la iglesia. Gastó en esta función la villa y la clerecía a quien tocó la primera fiesta, cien reales de a ocho. Duró dicha función por espacio de una hora y con el estruendo de la pólvora las dos cajas de guerra y las dos dulzainas, se alegró la gente gustosamente.

 

Primer día (Martes 7 de septiembre de .1712)

Llegó el día siguiente, y al clarear el día, se tocaron las campanas en el Convento, y disparando los morteretes, hicieron salva a la mayor, la cual acabada se hizo señal para la procesión, la cual se hizo del mismo modo que el día antecedente, solo que en esta función salió el Santísimo Sacramento de dicha parroquia al cual acompañaron todas las hachas de las cofradías, que con las del día, antecedente se ordenó una muy lucida procesión. Las calles estaban muy adornadas, que con religiosa emulación procuraron los vecinos adelantar al adorno del día antecedente, quedóse la mitad de la Comunidad en el Convento y mientras la procesión bajaba por la calle derecha, salió del Convento la comunidad con N. G. P. S. Agustín y llegando hasta la puerta, se adelantó la compañía, que incorporándose con dicha comunidad llegaron a recibir la procesión a la puerta de la casa de D. Antonio Levilla, la cual tenía ricamente adornada de tafetanes y paños de corte, y en frente en la casa de Miguel Agudo formado un ameno jardín con dos fuentes, una de vino y otra de agua, hizo en este sitio mansión la procesión, y puestos en dos filas los soldados, el Alférez jugó de rodillas la bandera delante de su majestad, y al acabar dispararon los mosquetes y morteretes que estaban prevenidos haciendo la salva al Rey de la gloria. Inmediatarnente salió la danza, la cual exceutaron con gran primor. Después cantó la música unos villancicos y empezaron dos niños puestos sobre dos mesas a representar loores y alabanzas de tan grandes Majestades.

Volvieron a tomar sus puestos la compañía delante con N. G. P. S. Agustín, que iba corno franqueando el camino a Cristo Sacramentado y a María Santísima. Siguiéronse los estandartes de las cofradías, las Santas Imágenes, Cristo Sacramentado a quien acompañaba la muchedumbre de religiosos, y Señores eclesiásticos, y otros muchos seglares con luces, a quien siguió la villa con las hachetas referidas. De esta suerte llegó la procesión hasta los arcos de la puerta de la iglesia que estaban adornados con ricas colgaduras, donde volviendo a hacer mansión, se detuvieron todos hasta que llegó Cristo Sacramentado, y cantando la música otros villancicos, se hizo la salva " por los soldados, como con los morteretes, las dos cajas de guerra y las dos dulzainas, con el toque de campanas, conque entró su Majestad Sacramentado, y María Santísima, con todas las demás imágenes a tomar posesión de su nuevo templo; y habiendo colocado a el Santo Sacramentado en lo alto del retablo y a María Santísima en su nicho, que aunque no estaba dorado el retablo, estaba tan adornado de luces y flores artificiales, que no se echaba menos el estar dorado. Colocáronse las demás imágenes en sus capillas, y tomando asientos que estaban señalados para el Clero, villa, soldados, predicadores y para otros convidados, empezó inmediatamente la música a cantar la misa la cual celebró dicho D. Antonio Sevilla. AI empezar la Gloria estaban prevenidos cuatro niños, vestidos de ángeles en el corredor de la media naranja, y desde allí en señal de gozo y alegría esparcían estampas de Nuestra Señora, y papeletas impresas que decían: Ave María en la Loma engrandecido; y flores naturales con mucha confitura, continuando hasta acabar la misa. Acabada la Epistola cantó la música unos villancicos muy del intento. Predicó el muy Rdo. P. Fr. Gabriel Martínez, Lector Jubilado del orden de N. P. S. Francisco, confirmación los primores de este Predicador por verdaderas las voces, que de su rara habilidad había esparcido la fama. Prosiguióse con la misa, llegando a la elevación de su Majestad, salieron seis niños ricamente vestidos con sus hachas, y haciendo las debidas inclinaciones asistieron hasta acabar la misa, habiendo cantado la música otras letrillas. Al tiempo de elevar a su Majestad, se hizo una estruendoso salva, porque, prevenidos los morteretes, muchas bombas y ruedas de pólvora, al son de las cajas y dulzainas, se dispararon causando gran gozo y alegría por ser ésta la vez primera, que se consagraba el. cuerpo y sangre de Nuestro Señor Jesucristo en el nuevo templo. Acabada la misa empezó la música a cantar el Tantum ergo, con que se encerró a su Majestad. Se hizo señal con las campanas para volverse con la cruz profesional a la parroquia, asistió la comunidad, como deuda bien reconocida a tan supremos bienhechores para despedirlos, y esta diligencia de salir la comunidad, el repique de las campanas, salva de morteretes, al recibir y despedir a los señores Eclesiásticos y villa que vinieron a honrarnos, se hizo todos los días que es lo que pudo discurrir nuestro agradecimiento.

Por la tarde, los dichos comisarios dispusieron que en la plaza nueva se hiciese un teatro con vistosas colgaduras, se representó a la hora acostumbrada una loa hecha de propósito para el intento con una comedia, sainetes y entremés, conque cumplió la villa y clerecía la función que le tocó quedando gustosos de haber hecho tan excesivos gastos en servicio de tan Soberanas Majestades.

 

Segundo día (Miércoles 8 de septiembre de .1712)

El segundo día hizo la fiesta D. Cristóbal Escribano y Duesgas Doctor en sagrada Teología, Beneficiado de S Juan del mercado de Valencia y Comisario del Santo Oficio que lleno de afecto y devoción a María Santísima, y al señor don Cristóbal, el mismo pidió le administrasen a una de las fiestas y se le señaló el segundo día, el cual se celebró en la forma siguiente. La noche del día 8 que fue día de Nuestra Señora a la hora competente se hizo con las campanas en el convento donde acudió todo el pueblo, y dispuestas las luminarias desde la placeta, del Lisco hasta el mismo Convento y en las ventanas de dicho convento muchas luces y empavesado el campanario, se empezó la fiesta de la pólvora que sino fue tanta en cantidad como la noche antecedente, fue más en la cualidad por la diferencia de los fuegos, al que con el toque de las campanas, de las los cajas, y las des dulzainas que alternativas tocaban, anunciaban la alegría del día siguiente: fueron entrando después de los fuegos todos los vecinos y admirados de ver la compostura de la iglesia con las muchas luces, llenos de gozo y alegría, daban gracias a las Majestades divinas, Estaban en la ocasión cien velas encendidas en el altar mayor, cincuenta en el corredor del anillo de la Media Naranja, doce en el altar del Niño Napolitano, otras doce en el altar que le corresponde; cuatro hachas de a cuartilla en las gradas del Altar mayor, en cada una de las capillas cuatro luces, encima de las mesas de los altares y dos en los cornisas por la parte de afuera, otras diez luces en la cornisa de la celosía del Coro y al mismo tiempo música con sonoras voces cantaba la salve con otras muchas letricas hechas para el intento. Por la mañana al amanecer, con las campanas, las cajas, y dulzainas y morteretes se hizo la salva al Alborada. A la hora de las nueve se hizo señal con las campanas para la misa, a la que acudieron los convidados que fueron los señores eclesiásticos, la villa, la compañía y otros muchos sujetos que viniendo juntos desde la iglesia al Convento acompañados con las cajas, dulzainas, y danzas llegaron a la puerta del Convento, y saliendo la comunidad a recibirlos, después de hecha oración tomaron asientos en los bancos que tenían señalados.

Empezó la música con sus templados instrumentos y voces a cantar la misa la cual celebró este día D. Asensio Escribano y Guesgas, Beneficiado de Requena, medicó su hermano dicho D. Cristóbal, Escribano. dando mucho gusto, pues con general aclamación de todos los oyentes dió fin a sus delicados discursos. En todo lo restante de la función de este día se hizo de la misma manera que el antecedente. Sólo hubo la diferencia en las letrillas que cantó la música, que fueron hechas para el intento, acabada esta función salió la comunidad a despedir a tan honrados huéspedes. A la tarde se hizo la misma función que el día antecedente; solo se diferenció en la los que hicieron en alabanza de¡ Sr. San Cristóbal.

 

Tercer y cuarto día (Jueves y viernes, 9 y 10 de septiembre de .1712)

El tercer día hizo la fiesta doña Antonia Ferrer, hija de doña Josefa Ferrer y de don Pedro Ferrer, vecinos de la Minglanilla con las mimas circunstancias, así en los fuegos de la noche antecedente, como en la función de la iglesia, sólo hubo la diferencia en el que celebró la misa, que fue D. Andrés Descalzo, Cura de la villa de Seclaña, en el Predicador que fué el P. Fr. Juan de San Pablo, Lector jubilado, Definidor General, e hijo de la Provincia de Aragón de Nuestra Sagrada Religión; muy desempeñado dejó nuestro célebre orador el concepto que de sus relevantes prendas tenía el auditorio, pues con regocijado efecto se daba cada uno le los oyentes el parabién de haber logrado la fortuna de tan dichoso rato. Por la tarde se hizo la misma función que el día antecedente; sólo hubo la diferencia de loa, comedias que se hicieron muy al intento.


El cuarto y último día que fue domingo, día doce, hizo la fiesta D. Manuel dé Alfaro Zanquis, Colegial mayor que fue de Alcalá, Cura propio de Albacete y Beneficiado de Alborea, y Alcalá del Río, en el Obispado de Murcia, el cual unido con esta religiosa comunidad celebró su fiesta con la misma solemnidad y circunstancias que los demás días antecedentes. Cantó la misa N. P. Fr., Pedro de San José, Lector jubilado, Provincial absoluto y Prior presidente de este Convento, siendo favorecido para la epístola y evangelio de los PP. Fr. Manuel de la Presentación, Definidor General, y Fr. Pedro de Santa Verónica, Secretario General, y predicó el P. Fr. Juan. de San Guillermo, Lector jubilado, Predicador Apostólico, Revisor del Santo Oficio, y Definidor General, el cual dió mucho gusto en su oración dando las gracias a todos los que en esta función nos asistieron. Acabada la función, salió la comunidad a despedir a los señores Convidados, rindiendo los agradecimientos debidos a tan cariñoso afecto. Por la tarde hubo la misma función que las antecedentes. Y a la noche a la hora de las ocho y media, hubo un festín en la forma siguiente. hízose señal con el repique de las campanas de la parroquia, y desde la casa del Sr. D. Cristóbal Escribano salieron doce sujetos con caballos, enjaezados en forma de universidad con mucetas y borlas de diferentes colores, delante de los cuales iban las cajas y dulzainas también a caballo, llevaba cada uno de los Doctores su hacha de campaña ardiendo, y subiendo con todo lucimiento a la Plaza nueva fueron entrando de dos en dos hasta el teatro donde se habían representado las comedias y donde estaba esperando el pueblo; dejando los caballos y encendiendo las ¡urinarias, que había prevenidas, representaron unas conclusiones tan graciosas y regocijadas, que si antes habían estado en todas las funciones gustosos, allí rebosó la alegría, porque fue una de las funciones más célebres que se pudo imaginar; toda la poesía así en función, como en las loas, villancicos, y música de la iglesia, y demás funciones, fué ideada y hecha por el dicho P. Fr. Juan San Guillermo.


Acabada, pues, esta función, volvieron a tomar los caballos y otros muchos caballeros que estaban también prevenidos salieron a hechar el vítor con toda grandeza, y majestad; pues iban delante cuatro caballeros haciendo el oficio de exploradores, otros disparando muchos cohetes voladores, ,después cuatro ministriles con sus chirimías, que alternando con las cajas y dulzainas, llenaban de gozo las calles: seguían a estos muchos caballeros en sus caballos y después la universidad que llenaba el vitor con sus hachas encendidas, dieron el paseo por todas las calles públicas, las cuales estaban adornadas de Incidas luminarias, y bajando de esta suerte el Convento, fijaron su vítor en el cancel de la puerta de la iglesia. Se les dió un refresco de diferentes dulces y bebidas por parte de la comunidad, y agradeciendo el cortejo, se volvieron gustosos a la villa, conque se finalizó el regocijo de dos días.

 

Quinto día

Este día se coronó la fiesta con una corrida, de seis toros de muerte, dos dió la villa, otro el cabildo eclesiástico, otro entre diversos particulares, y dos dio esta comunidad; hubo muchos lidiadores, los cuales pagó con generosidad esta villa; no sucedió desgracia ninguna, conque se finalizó la función con gran gozo y alegría. Fuéronse los huéspedes y quedamos sumamente agradecidos de lo mucho que nos favorecieron, recompensando esta comunidad con encomendarlos a esta gran Señora.


No por los muchos gastos que se originaron en dicha colocación, se acobardó el ánimo de nuestro Prelado, antes bien pros¡guió con los aumentos porque en dicho trienio se hicieron las dos custodias pequeñas de plata en que se reserva el lignurn crucis y la espina de la corona de Cristo maestro Redentor, la cual dió la señora Condesa de Villa, con un vaso para consagrar las formas. Seis bolsas con otros tantos corporales muy ricos; dos humerales, uno blanco y otro encarnado, un palio, un anillo de oro para N. P. S. Agustín, el cuadro que sirve de cortina a Nuestra Señora. Dexo para la obra seis mil rajolas, mil ladrillos, seiscientas fanegas de yeso, mucha cal mezclada, piedra, y mucha madera. Finalmente acabó su trienio y dejó trigo, garbanzos, carne y tocino hasta lo nuevo, cuatro arrobas de cera y otras cuatro de aceite; no dejó deuda alguna en contra de¡ convento, antes bien pagados todos los oficiales y mozos hasta el día del Capítulo. Dejó muchas deudas de cobrar, con que dió fin a su trienio."


Aunque estamos historiando ya 'sucesos del año 1712, bueno será recoger una nota muy simpática de este convento, del año 1693, por que se refiere a la erección de la Archicofradía de la Correa. Así, pues, en dicho año el p. Prior, Fr.. Manuel de San José, ex-rovincial, dirigió una instancia al obispo de Cuenca para que autorizara la erección de la asociación mencionada. Hubo no pocos inconvenientes por parte del clero parroquial que invocaba no sé qué capitulaciones de fundación. Los nuestros entonces resolvieron fundarla inscribiéndose en ella todos los religiosos conventuales. El Obispo otorgó la licencia el 28 de Febrero de 1693. Diéronse las debidas ordenanzas o reglamento, y por fin el Cardenal Primado de Toledo, D. Luis Manuel Fernández Portocarrero, aprobó los estatutos y todo lo actuado el 14 de Noviembre de 1699. El libro de la Cofradía fué llevado muy bien, y contiene datos hasta el año 1819. Figuran en él muchos de nuestros Religiosos como cofrades.


Otro dato que revela el amor que los Religiosos de esta casi profesaban a todo lo agustiniano. El P. Alonso de S. Agustín, Lector jubilado y Prior Provincia¡ de Andalucía, con fecha 17 de. Febrero de 1701. extendió en el convento de Campillo Letras en que facultaba al P. Prior para que diese el hábito de terciarias agustino-recoletas a dos señoras llamadas Catalina y María, Salvador de apellido, en atención a sus buenas dotes y méritos. Refrenda la Letras el P. Secretario Fr. Rodrigo de San Juan Bautista. Era P. Prior Fr. Pedro de San José, Lector jubilado, el cual comisionó para que hiciesen la competente información a los Padres Fr. Manuel de la Presentación y Miguel de la Soledad, conventuales. Lo cual manifiesta y explica la devoción que a nuestros antepasados profesaron en la comarca.