La ausencia hasta la fecha de restos arqueológicos, así como de referencias escritas, da lugar a un desconocimiento del devenir histórico de esta zona en los primeros siglos de nuestra era, aunque recientemente se han encontrado algunos vestigios pre-romanos en el monte llamado Santa Quiteria.


Sabemos que la mitad oriental de la provincia de Cuenca estuvo habitada en tiempos prehistóricos por los olcades, tribu celtíbera que tras sucesivas lucha con tribus vecinas (oretanos y carpetanos) lograron asentarse en esta zona a principios del siglos III a.c. En la época romana gozaron de esplendor algunas ciudades como Segóbriga.

La propia ciudad de Cuenca aparece citada por primera vez en fuentes musulmanas en el año 784; dependió de los reinos taifas de Valencia, Toledo y Sevilla, la recibió como dote Alfonso VII de Castilla al casarse con la hija del rey moro de Sevilla; volvió luego a poder de los musulmanes y fue reconquistada finalmente por Alfonso VIII de Castilla el día de San Mateo de 1177. Este rey le otorgó un ordenamiento jurídico conocido como el fuero de Cuenca, redacción del derecho local, escrito en latín y castellano, con un total de 982 capítulos, el cual alcanzó una amplia difusión no sólo en Castilla, sino en otros territorios peninsulares.

El origen de Campillo se remonta a la citada conquista de Cuenca, cuando el rey Alfonso II de Aragón envió tropas para ayudarle y en recompensa Alfonso VIII otorgó tierras y posesiones a un noble aragonés apellidado Xarava, en el lugar donde actualmente se encuentra Campillo de Altobuey y otros pueblos próximos.

Salvador Huerta Soler. Apuntes Históricos